viernes, 7 de septiembre de 2012

RESEÑA DEL CUENTO “ULTIMO ROSTRO” DE ÁLVARO MUTIS


Por: María Cristina Castañeda 

El objetivo principal de Álvaro Mutis en su cuento “El Ultimo Rostro” basado en un manuscrito anónimo de la Biblioteca del Monasterio de Monte Athos, siglo XI es relatar el diario del coronel de lanceros Miecislaw Napierski  y sus experiencias con Simón Bolívar, en manos de muchas personas después de la II Guerra Mundial y terminada en manos del príncipe Nimbourg Boulac.

Álvaro Mutis Jaramillo es un novelista y poeta colombiano nacido en Bogotá el 25 de agosto de 1923 aunque pasó parte de su infancia en Bélgica y desde la década de 1960 reside en México. Empieza muy joven a colaborar en revistas literarias y publica su primer libro de poemas: La balanza, en 1947.  A lo largo de su carrera literaria ha recibido, el Premio Xavier Villaurrutia en1988, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1997, el Premio Cervantes en 2001 y el Neustadt International Prize for Literature en 2002 entre otros. Mutis utiliza un lenguaje discursivo, lleno de imágenes al ser demasiado descriptivo. La importancia del “Ultimo Rostro” es reconocer otro tipo de cuento que parte de otros textos, no solo de la imaginación del autor y la secuencialidad que utiliza para conectar al lector.

El autor inicia su cuento con: “Las páginas que van a leerse pertenecen a un legajo de manuscritos vendidos en la subasta de un librero de Londres pocos años después de terminada la segunda guerra mundial. Formaron parte estos escritos de los bienes de la familia Nimbourg-Napierski, el último de cuyos miembros murió en Mers-el Kebir combatiendo como oficial de la Francia libre[1] relata que el ultimo en tener  los manuscritos es el príncipe Nimbourg Boulac, quien no solo compro los manuscritos del diario del coronel de lanceros Miecislaw Napierski sino también las monedas de colección de su abuelo y una serie de bocetos y dibujos de Delacroix.

En el cuento básicamente “se transcriben únicamente las páginas del Diario que hacen referencia a ciertos hechos relacionados con un hombre y las circunstancias de su muerte, y se omiten todos los comentarios y relatos de Napierski ajenos a este episodio de la historia de Colombia que diluyen y, a menudo, confunden el desarrollo del dramático fin de una vida”[2]. Boulac empezó leyendo sobre la Batalla de Balen y le causo interés una fecha exacta: diciembre 1830 en Santa Marta, año y lugar en el que murió Bolívar.

Simultáneamente continúa leyendo los acontecimientos con unas fechas respectivas. El 29 de Junio, Miecislaw Napierski conoció a Simón Bolívar y le pareció muy allegado, puesto que compartían muchos gustos y vivencias en común (pareciese que se conocieran años atrás); cuenta que a las diez de la mañana frente al fuerte Pastelillo anclo la Fragata la cual venia a recoger un cargamento desde Venezuela pero debía esperar. Bolívar se encontraba en una casona de pueblecito cercano de Turbaco –donde tenía la ilusión de partir en breves días- pero por motivos de su enfermedad no podría viajar con el capitán en la fragata.

El capitán y el coronel Napierski lo fueron a ver a la casona, donde tuvieron una conversación sobre el itinerario hacia Europa. Pero, desafortunadamente Bolívar no contaba con que se alargar su enfermedad así que manifiesta su decepción al capitán “Parece que estuviera escrito que yo deba morir entre quienes me arrojan de su lado. No merezco el consuelo del ciego Edipo que pudo abandonar el suelo que lo odiaba[3].

Luego, describe lo sucedido el 30 de Junio: Ayer el Coronel mando un grumete para averiguar cómo seguía el Libertador de salud y si podía visitarlo, pero se encontró con la noticia que se había agravado. A las dos de la tarde, el general Mantilla y un oficial le dijeron al coronel «El Libertador se siente hoy un poco mejor y estaría encantado de gozar un rato de su compañía»[4]. Él acepta y va a visitarlo; Bolívar le confiesa que fue expulsado de Colombia y metido a la cárcel antes de hacer las batallas; las cuales lo nombraron Libertador; entre otros acontecimientos de su vida.

A lo largo del cuento se muestran una serie de acontecimientos que marcan la vida del coronel Napierski con lo que le sucede a Bolívar e historias que entre ellos se van contando a medida que se incrementa la confianza, juntos practican el idioma Francés en sus conversaciones, cada día más frecuentes. El coronel se entera de acontecimientos personales de Bolívar, de las veces que lo han querido matar hasta sus propios compañeros de armas y hasta que una de sus enamoradas de Quito, lo salva en Bogotá.
En efecto, ya el 1 de Julio el coronel decide quedarse en Colombia hasta el regreso de la fragata mientras acompaña al Libertador en su enfermedad recordando algunas vivencias y temas que los conmueven a ambos. En ese momento, el propósito del coronel era alistarse en el ejército de la Gran Colombia pero, por circunstancias adversas a él se lo había impedido.
Justamente, ese mismo día Bolívar tiene una recaída y el médico que lo atiende afirma que no volverá a recobrarse. La causa ha sido la noticia del capitán Vicente Arrazola quien le informa del asesinato en una emboscada al Gran Mariscal de Ayacucho, don Antonio José de sucre quien era el amigo más estimado del Libertador (lo quería como a un padre).

-Antonio José de Sucre tenía treinta y cinco años ya cumplidos en febrero e iba a reunirse con su esposa en Quito-

Bolívar devastado con la noticia le dice al edecán Ibarra (quien estuvo todo el tiempo con él en su estadía en la casona) “No habrá tal viaje a Francia. Aquí nos quedamos aunque no nos quieran”[5]. Al rato se desploma sin sentido y alguien fue por el médico, este explica que el enfermo se hallaba al final de sus fuerzas y era aventurado prescindir la marcha del mal.
El coronel se queda acompañándolo con Ibarra y Arrazola hasta la madrugada, porque regreso a la fragata a comunicarle al capitán la decisión de quedarse en Cartagena y esperar allí su regreso de Venezuela, que calcula será dentro de dos meses dice “Mañana hablaré con mi amigo el general Silva para que me ayude a buscar alojamiento en la ciudad[6].

Para concluir, pienso que es un cuento no muy alejado de la realidad donde nos describe el dialecto de esa época, el contexto y la forma como se comunicaban años atrás. El título que le da el autor “El ultimo rostro” hace alusión al último rostro de Bolívar cada vez más deteriorado por la edad y enfermedades con que lo ve el coronel (personaje creado por Mutis).





[1] Fragmento tomado de la página web http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/mutis/ultimo.htm del cuento “El Último Rostro” cuyo  autor es Álvaro Mutis.
[2] Fragmento tomado de la página web http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/mutis/ultimo.htm del cuento “El Último Rostro” cuyo  autor es Álvaro Mutis.
[3] Fragmento tomado de la página web http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/mutis/ultimo.htm del cuento “El Último Rostro” cuyo  autor es Álvaro Mutis.
[4]
[5] Fragmento tomado de la página web http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/mutis/ultimo.htm del cuento “El Último Rostro” cuyo  autor es Álvaro Mutis.
[6] Fragmento tomado de la página web http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/mutis/ultimo.htm del cuento “El Último Rostro” cuyo  autor es Álvaro Mutis.

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